Fidelidad y pareja, ¿algo natural?

fidelidad y pareja

¿Por qué se produce una infidelidad? ¿Es natural estar con una persona para siempre el resto de tu vida y ser feliz de esa manera? ¿Estamos diseñados para la monogamia? ¿Existen personas fieles o es una ilusión que deseamos mantener? ¿Se puede perdonar una infidelidad?

Fidelidad y pareja, dos conceptos y dos realidades que deberían conjugar a la perfección pero que, en ocasiones, se rompen y fracasan. Hoy vamos a hablar de “fidelidad y pareja” y responder a la pregunta de si es algo natural o bien, como las estadísticas parecen indicar, algo imposible o muy difícil de alcanzar. Si te interesa este tema te invito a que sigas leyendo…

Fidelidad y pareja, ¿Qué es lo natural?

Hay muy pocas cosas o aspectos del ser humano que podamos considerar naturales. Por naturaleza somos seres sociales y prácticamente todo es cultural y aprendido: desde la manera de entendernos como mujeres y como hombres, los modelos de pareja que cambian con el tiempo y las modas o el mismo concepto de pareja y de fidelidad en la misma.

Lo natural, sin lugar a dudas, es que las personas necesitamos crear y mantener vínculos estables y relaciones a largo plazo para sentirnos bien. Cubrimos así nuestra necesidad básica de seguridad emocional. La familia, la pareja y las amistades constituyen nuestra red afectiva que aportan a nuestra identidad y estabilidad psicológica.

Esta red afectiva de apoyo la constituyen aquellas personas significativas con las que nos vinculamos de forma profunda. Y existen dos tipos de personas: las que no elegimos, que son con las mantenemos un vínculo de sangre (madres, padres, hijos e hijas, primos…). Y las personas sin vínculo directo que son las que elegimos libremente y que satisfacen otras necesidades psicoemocionales. Se trata de las amistades y las relaciones de pareja.

La pareja significa para la mayoría de personas un vínculo muy especial, central en su vida, alguien en quien poder confiar plenamente y con quien construir un proyecto de vida juntos.

Fidelidad y cerebro, ¿Cómo funciona?

El cerebro humano tiene dos características que hay que comprender y aprovechar a nuestro favor. Por una parte tiende a ser conservador y quedarse con lo que nos aporta bienestar, tranquilidad y seguridad. Un vínculo de pareja debería ser, básicamente, algo que reúne estas tres características.

Por otra parte, el cerebro necesita una dosis de novedad, algo diferente que nos saque de la rutina y nos permita crecer. Uno de los retos principales a los que se enfrentan las parejas es lograr ese equilibrio entre la estabilidad y la renovación. Se trata de una clave de éxito para disfrutar de una pareja sana que también crece y cambia con el tiempo.

Es muy importante recordar que la pareja la constituyen dos personas que están en procesos diferentes de cambio. Es necesario sincronizarse continuamente si queremos una relación respetuosa, igualitaria y sana. De la misma manera toda pareja atraviesa fases de crecimiento y crisis donde aparecen necesidades nuevas que hay que atender. Es como las actualizaciones informáticas que permiten que un programa se desarrolle y siga funcionando.

Las personas somos seres sociales y necesitamos crear y mantener vínculos estables y relaciones a largo plazo para sentirnos bien

También es verdad que vivimos en una cultura que idealiza a la pareja como la forma perfecta de estar en el mundo. La pareja o el estado “en pareja” se ha idealizado en exceso sin facilitarnos modelos coherentes ni habilidades de comunicación que lo sostengan y ayuden a enfrentar los conflictos. Carecemos de una educación afectiva positiva que facilite vivir en pareja de forma sana. Ese sigue siendo un reto y una asignatura pendiente para personas de todas las edades.

Fidelidad y pareja, empieza por tí mismo

La pareja la forman dos personas que se comprometen afectivamente y que quieren construir juntos sus vidas. A partir de esta premisa hay tantas formas de vivir en pareja como personas que las forman.

Lo importante es pararse y preguntarse qué es lo que quiero y cómo lo quiero. En cuanto respondemos a esta pregunta podremos ser fieles a uno mismo o a una misma como paso previo a encontrar con quien establecer vínculos afectivos sinceros y coherentes. Y si cambian las cosas o no deseamos lo mismo, por lealtad, deberíamos hablarlo y comunicarlo para no dañarnos.

También hay personas que no quieren estar o vivir en pareja o que no creen en la misma por su experiencia de vida. Y que se sienten felices así. Hablando se entiende la gente y es buena idea no presuponer que esa persona que me empieza a gustar o de la que me estoy enamorando quiere o busca lo mismo que yo en una relación.

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Hay que sincronizarse continuamente si queremos una relación respetuosa, igualitaria y sana.

Hacemos bien las cosas cuando empezamos siendo honestos hablando y acordando las bases de la relación. Y si hay coincidencia, luego queda cumplirlas. La fidelidad tiene una parte de lealtad que implica comunicación y diálogo. Y tiene una parte de compromiso y acuerdo de enfrentar los problemas unidos.

En muchos casos se produce una infidelidad sexual cuando el sexo va mal en la pareja o entramos en desatención o desamor. Es muy torpe buscar fuera lo que no te satisface dentro antes de buscar ayuda en la Sexología que puede ayudarte eficazmente en solucionar disfunciones sexuales o bloqueos de la intimidad sexual (insatisfacciones o desequilibrios en el deseo).

No es verdad que el hombre sea más infiel que la mujer. Y si hablamos de sexo tampoco es verdad que los hombres tengan mayor necesidad sexual que ellas. Y mucho menos que ello pueda justificar una infidelidad en pareja. Sí es verdad que durante siglos hemos recibido una educación sexista que concedía al hombre supuestos privilegios como el de tener una pareja y permitirse “aventuras” fuera de la misma. A esto también se han sumando muchas mujeres hoy en día desde una mal entendida igualdad entre lo sexos.

En definitiva 1) La fidelidad empieza por cada persona conociendo lo que quiere y lo que no. 2) Estar en pareja es un pacto que se basa en un acuerdo de los límites y necesidades compartidas. 3) Por favor, seamos coherentes con lo que queremos y acordamos. Y 4) si cambian las cosas está la comunicación y el diálogo para evitar dañar y ser dañados.

En conclusión, somos fieles porque así lo decidimos libremente. E infieles por incongruencia. Cuando una persona es infiel está fallándose, en primer lugar, a sí misma pues ha roto el pacto, trato o palabra que había dado a otra. Y eso, creo yo, no está bien y debería hacérselo mirar.

Si has llegado leyendo hasta aquí es seguro que este tema te interesa. Puedes dejar tu comentario o pregunta a continuación. Te lo agradezco pues servirá de ayuda a otras personas con inquietudes o dudas similares.

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Fernando Villadangos

Trabajo desde 1989 con ilusión y profesionalidad como psicólogo clínico y sexólogo. Cada día comparto con las personas y parejas que acuden a mi consulta sus conflictos y problemas, temores y sufrimiento pero, también, su capacidad de luchar y de no rendirse, su capacidad de seguir adelante. Te ofrezco más de 30 años de experiencia a tu servicio.

2 comentarios en «Fidelidad y pareja, ¿algo natural?»

  1. Cuando he empezado a leer este post esperaba otra cosa, no se….
    Me ha gustado mucho el enfoque y estoy totalmente deacuerdo. En especial me ha parecido muy interesante que “hay que sincronizarse continuamente si queremos una relación respetuosa, igualitaria y sana”.
    Y los pasos esquemáticos del 1 al 4 me parece que es la clave para que todo vaya bien en el tema de la fidelidad…
    El reto: ponerlo en práctica.
    Muy interesante y muy útil!!!
    Gracias…

    Responder
    • Gracias por tu comentario, atiendo en terapia a muchas personas desconcertadas con este tema. Parece que ser infiel es algo que se está poniendo de moda cuando, en realidad, significa el fracaso de la coherencia. Amar implica lealtad y autenticidad.

      Responder

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Fernando Villadangos es psicólogo clínico y sexólogo en Granada

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