Cómo hacer bien el amor (Podcast episodio 31)

Hacer bien el amor

Cómo hacer bien el amor es la pregunta que me hacen de forma masiva y la que preocupa en mayor medida tanto a mujeres como a hombres.

La sexualidad tiene mucha importancia dentro de una relación de pareja. Ser buen amante, disfrutar y hacer disfrutar de unas relaciones sexuales placenteras y plenas se está convirtiendo en algo primordial y elemento crucial en la felicidad de las parejas.

Veremos en el Podcast de hoy que esto no es tan complicado si utilizamos el sentido común y algunas recomendaciones que vamos a hacer.

Para empezar podemos identificar los INGREDIENTES que pueden sumarse y combinarse para lograr este objetivo: ser buenos amantes y «hacer bien el amor». Enumero los principales:

1. No tener prisas y contar con tiempo disponible

2. Conocer bien el propio cuerpo

3. Saber qué le gusta a tu pareja

4. Saber pedir y no temer al diálogo sexual

5. Poner un punto de creatividad

6. Dejar el coito y el orgasmo para el final

1. NO TENER PRISAS

Cada vez encuentro en mi consulta más parejas estables sin tiempo de calidad para la intimidad sexual. Hacer las cosas deprisa ya sabemos que no nos trae nada bueno. Muchas parejas caen en el error de relegar sus relaciones sexuales para la última hora del día cuando están muy cansados o para la noche del fin de semana donde ocurre lo mismo.

Una buena idea es reservar un momento propicio para los dos donde dispongamos de al menos una o dos horas para ambos. Es un buen comienzo para lograr hacer bien el amor. Citarnos como al principio y darnos ese regalo necesario de un espacio de tranquilidad donde «se pare el mundo». Incluso reservarlo en nuestras agendas como si fuera un compromiso laboral al que no podemos faltar. Esto nos ayudará a disponer de tranquilidad y lograr la actitud correcta para disfrutar de verdad degustando el momento.

No caigamos en el error de apartar la relación de pareja y la sexualidad a un segundo plano porque las obligaciones de la vida se impongan. Recordar la ilusión del principio de la relación donde lo más importante era estar juntos y el esfuerzo de lograr espacios compartidos es un buen consejo. Así como mantener viva esa actitud de sensibilidad y entusiasmo mutuos.

2. CONOCER BIEN EL PROPIO CUERPO

La sexualidad es algo individual que, en primer lugar, comienza por uno mismo ó por una misma. Y en segundo lugar es algo que se comparte con otra persona. Difícilmente se puede disfrutar si desconocemos el propio cuerpo, nuestras zonas erógenas y de placer, nuestros ritmos y secuencias sexuales. Todavía el tabú del sexo impide que hablemos claro «en la cama» a la hora de expresar lo que nos apetece de verdad. La vergüenza a indicar nuestras apetencias es el gran obstáculo para que tu pareja sepa qué hacerte, con qué ritmo, en qué orden acariciarte y cómo llevarte al éxtasis.

Es claro que tenemos mucho que ganar con el diálogo sexual honesto. Si conoces y descubres tu cuerpo sexual y te atreves a enseñar a tu pareja tus secretos eróticos seguro que mejorará el camino del disfrute compartido. Atrévete a hablar claro y asegúrate que tu pareja lo comprende y se adapta a tus necesidades. Si tienes algún complejo corporal no te limites a impedir que te toquen en esas zonas, haz el esfuerzo de comunicarte y, poco a poco, reconquistar tu propio cuerpo. Seguro que tu pareja, a tu ritmo, te ayudará a ello y hacer bien el amor se convertirá en algo deseado, completo y posible.

Los complejos corporales son el resultado de una educación represiva y mereces vivir con plenitud tu sexualidad. Es un derecho propio  y fuente de bienestar y placer. Consulta con un terapeuta si lo necesitas para deshacerte de viejos prejuicios que sólo van a lastrar y complicar tu vida.

3. SABER QUÉ LE GUSTA A TU PAREJA

De igual manera es importante la actitud de escucha y sensibilidad hacia tu pareja sexual. Nadie nace aprendido y recomiendo la actitud doble de atender tanto lo verbal como lo corporal. El cuerpo nos habla si lo sabemos y lo queremos escuchar. Existe un diálogo que mezcla lo hormonal, los olores y sabores, la piel reacciona al contacto físico íntimo y te dice si va bien y es receptiva al placer.

En generaciones pasadas se depositaba la responsabilidad sexual en el hombre (en parejas heterosexuales) y actualmente todavía se sufre por esta causa. Es absurdo esperar y asignar el rol de «experto» al hombre así como el rol de pasividad y espera a la mujer. Asumamos cada cual la responsabilidad sexual de nuestro propio placer y seamos activos en el proceso de este baile erótico que es la sexualidad. Como en la imagen de este documento, las relaciones sexuales simulan un baile donde cada parte pone su entusiasmo, sus ganas, su habilidad y su deseo de compartir en pareja el placer y disfrute de ese momento. Dejarse llevar y reconocer las formas en que tu pareja reacciona mejor y llevarla al éxtasis fluyendo en la melodía erótica del sexo.

Te sugiero que sigas el siguiente consejo que te ayudará a hacer bien el amor: «en sexualidad, soy experto/a en mi cuerpo pero novato/a en el tuyo». Esta frase indica que es mejor amante quien se mantiene en la actitud de aprendizaje contínuo.

4. SABER PEDIR Y NO TEMER EL DIÁLOGO SEXUAL

Vuelvo a insistir en este punto puesto que es el mayor obstáculo con el que se encuentran las parejas a la hora de tener sexo. No estamos en contacto con nuestro propio cuerpo, pesan las expectativas de dar placer al otro y nos volcamos en hacer cosas que suponemos le van a agradar a la pareja. Incluso contra nuestros propios deseos y apetencias.

Esto es un error, la sexualidad no consiste en hacerse cosas que se supone que debamos hacer. La sexualidad no consiste en alcanzar objetivos para dejar nuestra autoestima femenina o masculina a salvo. La sexualidad no consiste tampoco en un reto ni en un examen ni en unas olimpiadas donde hay que batir records, verdad?

Demasiados hombres heterosexuales están preocupados innecesariamente por el tamaño del pene, por lograr una erección duradera y por «aguantar» durante el coito el tiempo que la mujer necesite para lograr su orgasmo. Y demasiadas mujeres caen en el estereotipo de ser excesivamente complacientes con el hombre sometiéndose a su ritmo y relegando sus verdaderas preferencias sexuales a un segundo plano.

5. PONER UN PUNTO DE CREATIVIDAD SEXUAL

Al igual que a nadie le gustaría comer siempre el mismo plato a lo largo de su vida, la sexualidad necesita de variedad y de creatividad. Demasiadas parejas terminan haciendo siempre lo mismo y llegan a la rutina y el aburrimiento por esta causa.

También la sexualidad cambia con el tiempo y atraviesa diferentes fases en una relación de pareja. Por lo común podemos decir que la novedad y la espontaneidad del principio pueden ir dando paso a una mayor familiaridad y conocimiento mutuos. El enamoramiento del principio y la explosión química que conlleva se va apaciguando y, probablemente, la cantidad puede ir dando paso a más calidad en los encuentros sexuales.

La sexualidad humana va más allá de una mera necesidad biológica y tiene un interesante componente lúdico, de juego y complicidad. Saber aprovecharlo y mantenerlo vivo debería ser un reto ilusionante en la pareja que ya lleva un cierto tiempo unida. Las fantasías sexuales y la imaginación, cambiar de escenario, tener más presente lo erótico en lo cotidiano, incorporar algún juguete o producto erótico, hablar sobre sexo y un largo etcétera aportan elementos de novedad y entusiasmo sexual.

No es verdad que el sexo tenga que decaer con los años. Más bien se vuelve gris cuando no le dedicamos el tiempo y la atención que requiere para mantenerse vivo. Y el esfuerzo merece la pena y es señal de inteligencia sexual.

6. DEJAR EL COITO Y EL ORGASMO PARA EL FINAL

Como me decía una mujer experimentada, por edad y por vivencias, el coito y el orgasmo es como la guinda de un pastel que deberíamos dejar para el final. Es una estupenda metáfora para conseguir hacer bien el amor en pareja: sin prisas, degustando, sintiendo cada momento cómo la excitación aumenta y creando las bases necesarias para que la respuesta sexual se vaya afianzando. De esta manera la erección y la lubricación alcanzan su nivel adecuado y facilitan biológicamente ese orgasmo deseado.

En la sexualidad no deberían existir obligaciones ni de coito ni de orgasmo ni de nada. Hemos heredado un modelo reproductor que sitúa la penetración como objetivo necesario para disfrutar de forma «completa» y ello ha obsesionado e impedido disfrutar a generaciones de mujeres y de hombres. La penetración es una práctica sexual opcional al igual que puede haber ocasiones que no apetezca llegar al orgasmo y que una persona pueda sentirse completamente satisfecha sin el mismo.

Aceptar esto nos hará mejores amantes. En definitiva se trata de partir del respeto personal y mutuo y de construir y participar juntos en este baile que es el encuentro sexual. Cuanto más nos escuchemos y sincronicemos mejor lo pasaremos y el objetivo de hacer bien el amor se alcanzará con sorprendente facilidad.

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Fernando Villadangos

Trabajo desde 1989 con ilusión y profesionalidad como psicólogo clínico y sexólogo. Cada día comparto con las personas y parejas que acuden a mi consulta sus conflictos y problemas, temores y sufrimiento pero, también, su capacidad de luchar y de no rendirse, su capacidad de seguir adelante. Te ofrezco más de 30 años de experiencia a tu servicio.

3 comentarios en «Cómo hacer bien el amor (Podcast episodio 31)»

  1. Parece fácil…hasta que tienes que hacerlo! Hoy en día la mayoría de encuentros son rápidos y casi de desahogo sobre todo debido a la falta de tiempo (o a la falta de interés por dedicarle tiempo). Y la comunicación respecto al sexo algunas veces se ve cohibida cuando la otra persona n entiende lo que quieres decirle o lo ve como una locura…
    Algo que debería de ser fácil se complica mucho y necesita trabajo…ays, qué vida esta Fernando! Jaja!
    Un abrazo!

    Responder
    • Por lo visto no es tan fácil, de hecho este podcast ha sido de los más descargados y visitados.

      Creo que seguiré escribiendo sobre esto porque me siguen preguntando «cómo hacerlo bien» y las indicaciones prácticas del documento están resultando útiles. Tampoco existe una respuesta completa y válida para todo el mundo pero con la actitud correcta y estas pistas espero que vaya bastante mejor.

      Un saludo!

      Responder
  2. Parece tan obvio: conocer tu propio cuerpo y saber pedir lo que te gusta para poder disfrutar, estoy de acuerdo con Naila en que la comunicación en torno al sexo es muy complicada, demasiado cohibidos y demasiados sobreentendidos.

    Me quedo con la idea gastronómica: buenos ingredientes, saber lo que te gusta y lo que le gusta a la otra persona, mucho cariño y a fuego lento

    Responder

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Fernando Villadangos es psicólogo clínico y sexólogo en Granada

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